De acuerdo con la coyuntura laboral y económica, hemos asistido a numerosas modificaciones y disposiciones transitorias cada año que han ido flexibilizando los requisitos del contrato de formación. Se han aprobado medidas que han convertido a este contrato en una verdadera apuesta por la empleabilidad y el empleo de los más jóvenes sin cualificación, convirtiéndolo en instrumento de estabilidad laboral.
El contrato para la Formación en Alternancia seguirá apostando por el régimen de alternancia de la actividad laboral recibida en una empresa con la actividad formativa impartida por un centro acreditado o inscrito en el SEPE, permitirá al trabajador obtener nuevos conocimientos y competencias relacionadas con el puesto de trabajo, por tanto, mejorar su rendimiento en la empresa.
Las empresas y autónomos deben de ver esta modalidad de contratación como una inversión a medio y largo plazo en recursos humanos, ya que, aunque lo más atractivo y llamativo sea el ahorro de costes en la seguridad social, el verdadero valor, no siendo tangible a corto plazo, es poder preparar profesionales en los puestos que necesita cada negocio, más si cabe, hoy en día, con la falta de los mismos que existe en el mercado laboral español.


